Novalis: la herida del ideal
Leo a Novalis: «Cada obra de arte lleva en sí un ideal a priori, una necesidad interna para existir». En esta frase Novalis se limita al arte. Pero cada persona, artista declarado o no, lleva dentro un ideal a priori, una exigencia imposible que, al no cumplirse, le desgarra la vida. Vivir es perseguir un ideal que nos precede y nos supera. Por eso tal vez toda existencia se incline hacia el fracaso. Lo que nos da sentido es también lo que nos destruye. El ideal que llevamos dentro no tolera la realidad. En el fondo, nadie vive su vida, sino la sombra inalcanzable de un ideal que lo consume. Cada ser nace con una vocación imposible; fracasar en ella es su modo de existir. Si el ideal interno se absolutiza como “lo que debo ser” sin resto ni límite, la moral se convierte en una exigencia infinita que no admite compromiso, debilidad ni ambigüedad. De ahí al fanatismo hay un paso mínimo: toda concesión a la realidad aparece como traición al ideal, y entonces el otro ya no es al...













