Los que siguen viviendo en mí
Muchos de los que vivieron antes siguen ocupados, en silencio, en la construcción de lo que soy. Mi identidad es una obra colectiva en la que los muertos continúan trabajando. Me creo contemporáneo, pero basta abrir un libro, entrar en una catedral o recordar una frase leída hace veinte años para descubrir que estoy habitado por el pasado, hecho de lo que escribieron los grandes poetas, incluso de aquella poesía que no entendí del todo. De las catedrales levantadas, de las ideas de hombres obsesionados por comprender el mundo, de sus dudas, de sus errores, de esas experiencias secretas del alma que alguien, en algún momento, consideró dignas de ser salvadas del olvido. Vivir consiste en recibir una herencia que no se ha solicitado. Un poeta muerto, un filósofo desaparecido puede introducir una duda en una conversación que creía banal. Hay una soledad que no desaparece con la compañía de los muertos. "Muy solo en el mundo y, sin embargo, no bastante solo como para consagrar cada ho...













