Mateo, Nietzsche y Habermas
"Un solo testigo no basta para probar la culpabilidad" (Dt 19,15). "Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra" (Mt 18,16). Nietzsche ve la verdad como algo que se funda en criterios supuestamente desinteresados y que, sin embargo, tiene su origen en voluntades de poder, en pulsiones de conservación y en estrategias de dominio. La exigencia de dos o tres testigos aparece entonces menos como garantía metafísica de verdad que como técnica de selección de relatos: se excluye el testimonio solitario, pero no se interroga la estructura de poder que decide qué testigos cuentan, quién convoca la escena y quién interpreta la palabra que debe constar. El testigo no es el garante transparente de un hecho, sino el portador de una perspectiva, de una mirada situada. El pasaje bíblico podría verse como un primer esbozo del reconocimiento práctico de la perspectividad, donde hay que contrastar varias miradas, co...













