Ir al contenido principal

Entradas

Última publicación

La inmortalidad

La inmortalidad no la imagino como una extensión generosa de la vida. La veo como una lenta erosión del deseo. Vivir para siempre sería desear cada vez menos, como si el tiempo, al no tener fin, desgastara toda urgencia hasta volverla irrelevante. Lo eterno no libera, solo aplaza el cansancio. He llegado a creer que la pérdida no es un defecto de la vida. La mortalidad, en ese sentido, me define, no me limita. La inmortalidad, en cambio, se me aparece como una disolución, una intemperie. Imaginar una vida infinita es una pesadilla. Empiezo a ver la muerte como una forma secreta de orden y no solo como una interrupción. El deseo necesita una frontera, sin ella, se evapora. Lo que anhelo existe en la medida en que no lo tengo del todo y en que sé que podría no tenerlo nunca. Y luego, el tedio, la consecuencia natural hasta el infinito. Vivir demasiado sería empezar a ver repetición en todas partes. Morir, entonces, no siempre sería perder; a veces sería evitar que la vida se convierta en...

Entradas más recientes

Naturaleza viva

La buena intención

El silencio de Confucio

El bulverismo me ataca despiadamente

La ofensa del azar: una defensa de la envidia

Elogio de la inconstancia

El miedo a la libertad

La "modayuda"

El yo como resistencia

Personas sin principios y personas sin memoria

La certeza moral: de santos a demonios

El optimismo del deseo

Mentira romántica

Tiempo prestado