Mentira romántica
El pesimismo se empeña en sostener el humo de la realidad diaria. ¿Por qué el yo, siendo un lugar tan aburrido, se publicita como un lugar único? "Don Quijote se proclamaba discípulo de Amadís, y los escritores de su tiempo se proclamaban discípulos de los Antiguos. El vanidoso romántico ya no quiere ser discípulo de nadie. Se persuade de que es infinitamente original". En Mentira romántica y verdad novelesca , Girard hace un repaso a fondo de las novelas más importantes: Cervantes, Proust, Stendhal, Dostoyevski. Se fija en la irresistible propensión a desear lo que desean los otros, a imitar sus deseos. Aunque la envidia sea siempre parcial, pues casi nadie cambiaría su yo integral por el de otra persona, sí envidiamos distintas partes o circunstancias de los otros. Uno es impotente de desear por sí mismo. El deseo espontáneo es una mentira. El lector romántico se identifica con Don Quijote, el imitador por excelencia, al que convierte en el individuo modelo. A veces lo...













