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La fama y la adoxia

Doxa en filosofía es “opinión”, un saber aparente, sin garantía absoluta, opuesto a la episteme, el conocimiento verdadero. Adoxia es la ausencia de fama, de buena reputación. Pero también el anonimato, no estar investido de esa doxa positiva. Para el estoocismo, riqueza, poder, fama o su ausencia son indiferentes. No son bienes morales, aunque puedan ser “preferidos” o “no preferidos”. La fama es peligrosa si alimenta la vanidad, la soberbia, el orgullo; la adoxia, si deriva en resentimiento o desprecio del mundo o de los demás. Psicológicamente, la adoxia tiene la ventaja de protegerte frente a la servidumbre de la opinión ajena, la tiranía del prestigio, el narcisismo. Pero una fama bien llevada, subordinada a la obra y no al ego permite que lo que haces tenga mayor alcance y eficacia pública. La clave no es elegir fama o adoxia como ídolos opuestos, sino que la obra sea más grande que el nombre, y el carácter más sólido que la imagen. Si la fama llega, soportarla sin perderte; ...

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