¿Epidemia de soledad? La soledad no es una enfermedad
En los últimos años se ha popularizado la idea de que estamos inmersos en una “epidemia de soledad”. Psicólogos, divulgadores y medios la presentan como un problema de salud pública, un factor de riesgo comparable al tabaco o la obesidad, una señal de alarma sobre el estado mental de nuestras sociedades. Aunque esta mirada parte a menudo de una preocupación legítima, encierra el peligro de convertir una experiencia humana compleja en una patología. No toda soledad es igual ni toda soledad es dañina. Sin embargo, el discurso dominante tiende a homogeneizarla y a cargarla de un significado negativo. El mensaje implícito nos dice que estar solo es algo que debe corregirse. Y para muchas personas, especialmente aquellas cuya soledad no es elegida ni fácilmente remediable, ese mensaje no alivia, sino que hunde. Conviene distinguir, en primer lugar, entre soledad elegida y soledad impuesta. Hay quienes necesitan amplios espacios de retiro para vivir con equilibrio, pensar, crear o...













