Rimbaud y la vida ausente
Escribe Rimbaud: «La auténtica vida está ausente. Nosotros no estamos en el mundo». Ya no quedará más que elegir otros caminos en el sueño, en el silencio del propio yo interior o en soluciones metafísicas. El poeta no dice que el mundo sea falso, sino que nuestra presencia en él es incompleta, desplazada, como si viviéramos siempre un poco tarde o fuera de foco. Caminamos por las calles, pronunciamos palabras, cumplimos gestos imitados, pero algo esencial no comparece nunca. La vida auténtica, esa que promete intensidad, revelación, coincidencia plena entre el ser y el instante, parece haberse retirado. Lo cotidiano se convierte entonces en una escenografía de cuerpos que actúan, voces que se repiten, días que se suceden sin tocar el núcleo. No estamos en el mundo porque el mundo ya no nos contiene; somos huéspedes de una realidad que no termina de reconocernos. Cuando el lenguaje falla en su intento de convocar esa vida ausente, cuando la poesía misma se agota y la operación res...













