La amenaza de la manada, Erik von Kuehnelt‑Leddihn
El instinto gregario y la uniformidad son un peligro político y cultural. La manada desea homogeneidad estética, quiere pertenencia social, contemplar lo idéntico: desfiles, masas uniformadas, rituales... La repetición de gestos, consignas y formas se vuelve condición de pertenencia. La originalidad es un sacrilegio. El verdadero miembro de la manada evita cuidadosamente actuar o pensar de forma original. Quienes piensan distinto son perseguidos como infractores del tono y del vocabulario común. Se presiona para que el individuo se adapte o se retire. Nadie está completamente libre del instinto de la manada, ni siquiera los más nobles. Incluso el intelectual o el disidente integra códigos gregarios, aunque sea en manadas minoritarias. Se goza de la sumisión colectiva. El verdadero miembro de la manada se alegra de marchar entre miles de soldados, pisando al unísono. El placer no está solo en dominar, sino en ser dominado junto a otros, diluido en una coreografía compartida: se goz...













