Ir al contenido principal

Entradas

Última publicación

De Popper a Soros: degeneración

En 1992, recuerdo, George Soros y su Quantum Fund apostaron contra la libra esterlina con una contundencia tal que el Banco de Inglaterra hubo de abandonar el Mecanismo Europeo de Tipos de Cambio. Soros lo presentó como un acto de mercado, como la revelación de una debilidad del sistema. Pero Soros no venció al mercado, venció al Banco de Inglaterra que quería sostener artificialmente a la libra.   A través de Open Society Foundations, pienso que Soros ha canalizado miles de millones hacia ONG, partidos, medios, universidades, movimientos civiles y campañas políticas. Sus destinatarios han defendido políticas migratorias expansivas, reformas judiciales y penales, activismo LGBTQ+, racial y de género, y la oposición a gobiernos nacionalistas o populistas, desde la Hungría de Orbán hasta el Brasil de Bolsonaro. Sus críticos ven en ello una forma de injerencia.  En Estados Unidos, Soros ha financiado a candidatos demócratas, grupos de presión y fiscalías progresistas. En Eur...

Entradas más recientes

Mike Huemer y el postureo

Stendhal y la indignación

Apología de un matemático, de Hardy

Homo Tenuis: el capitalismo espectral del anticapitalismo

Bartlebys contra la dopamina

Quieren el fin, pero no las consecuencias de sus medidas

Origen y presente, Jean Gebser

Las buenas intenciones de la psicopatía

Manual para embaucadores, de Walter Serner

La incertidumbre moral de la inteligencia artificial

Votasteis gestos; tenéis gestos. Menos mal.

El nombre del misterio

Espejo negro: cónclave de taciturnos

Los titanes venideros. Ideario último, Ernst Jünger