Los titanes venideros. Ideario último, Ernst Jünger
El 29 de marzo de 1995 Ernst Jünger, pequeño y delgado, cumplió 100 años. Desde hace tiempo vivía apartado en la soledad de Wilflingen, en la Alta Suabia, sustrayéndose a la curiosidad de periodistas, admiradores, lectores y estudiosos de su obra. El único hilo que lo ataba a muy pocos íntimos es un número de teléfono secreto. En una traducción bien lograda, el autor se ve a sí mismo en una nueva dimensión. He concebido mi vida como la vida de un lector antes que como la de un soldado. Fue sobre todo la lectura de algunos libros lo que me ofreció motivos para la acción. Cuando, en cambio, he creído extraer esos motivos de la realidad, he quedado profundamente decepcionado. Me llevó al heroísmo la lectura del Orlando furioso de Ariosto. Los grandes sucesos siempre son literarios. La definición sociológica de élite es ya un indicio de la corrupción del concepto. Para mí, es una advertencia para no confiar ya ni siquiera en las elites, sino, a estas alturas, solamente en los grandes soli...













