Determinismo y libre albedrío
La broma cruel del cosmos es que te nombra protagonista absoluto y, al mismo tiempo, te disuelve en la indiferencia más absoluta. Sin libre albedrío no hay responsabilidad moral (Aristóteles, Kant), no hay culpa ni justicia (Agustín), no hay sentido existencial (Sartre, Frankl), no hay creatividad ni novedad (Bergson), no hay vida humana plena (James). El determinismo, que a priori reniega de la metafísica, reifica la causalidad (la trata como estructura del mundo) y psicologiza o elimina la libertad (la trata como ilusión). No hay criterio científico que legitime aceptar una y descartar la otra. El determinismo ontológico acepta como reales ciertas estructuras metafísicas (causalidad, necesidad) mientras rechaza otras igualmente no empíricas (libertad, responsabilidad). No elimina la metafísica, la selecciona. Niega la libertad con el mismo derecho con que afirma la causalidad. La causalidad es su dogma; la libertad, su herejía. Elige qué creer. La típica objeción que defiende que la ...












