El sentido común: imitación y rechazo
Leo el periódico y noto esa autoridad invisible que gobierna con una eficacia que ningún tirano ha soñado. Se le reconoce por su tono tranquilo, por su manía de decir que todos lo saben justo antes de impedir que alguien piense. Es la voz de la costumbre cuando se disfraza de razón; la voz de lo mediocre cuando se viste de prudencia; la voz de la moda cuando se confunde con la actualidad; y, sobre todo, la voz de la mayoría cuando se impone como realidad. Creo que el sentido común suele llegar puntual a las reuniones donde se decide qué puede decirse o hacerse sin escándalo. No odia la originalidad, la tolera, siempre que se exhiba compatible con las opiniones compartidas. Adora la excepción, con tal de que sea pequeña y decorativa. Pero lo que no perdona es la anomalía persistente de esas personas que siguen mirando el mundo desde un ángulo ligeramente particular. Yo he conocido gente sensata que jamás hizo nada, con opiniones razonables, horarios impecables y una fe profun...













