12 monos
Ayer volví a ver 12 monos. Y vi a Bruce Willis vagando por la película con una expresión de alguien que sospecha que su rostro le pertenece solo a ratos. No sabe si está loco, si está viajando en el tiempo o si, sencillamente, es víctima de una mala interpretación de sí mismo, que es la forma más común de la locura contemporánea. Siempre me ha interesado esa clase de protagonista que no termina de coincidir consigo mismo. James Cole es un hombre sin centro estable, un sujeto humeano sin saberlo. No hay en él una sustancia firme, sino una sucesión de percepciones, de imágenes que pasan como trenes nocturnos. Hume decía con una tranquilidad casi ofensiva que cuando buscamos el yo no encontramos más que una colección de estados de conciencia sin hilazón. La coherencia viene solo cuando uno de esos estados independientes interpreta la totalidad de lo que recuerda de ellos en forma de relato explicativo dotado de continuidad . En 12 monos Cole no es; Cole ocurre, como afirma...












