El capital sexual en la Modernidad tardía, de Eva Illouz y Dana Kaplan
Me descubrí pensando en el capital sexual una tarde inútil en la que uno no hace nada, pero cree estar trabajando, lo cual es una forma imprecisa de pereza. Había abierto el libro de Illouz y Kaplan con la misma disposición con la que se abre una ventana en invierno, para confirmar que fuera hace frío. El capital sexual en la Modernidad tardía propone pensar la sexualidad no solamente como experiencia personal o íntima, sino como un capital social y cultural que funciona dentro del neoliberalismo —cómo no— para producir valor, desigualdades y jerarquías, con sus relaciones de poder en las sociedades contemporáneas. Decían ellas, con la serenidad de quien describe un fenómeno natural, que el deseo se había vuelto un activo, que la piel cotizaba, que el cuerpo rendía intereses. Yo asentía, como se asiente ante una verdad que ya se conoce, pero que incomoda reconocer. Lo extraño no era eso. Lo extraño era el tono, ese murmullo grave que convierte toda elección en una trampa y todo p...








