Marina Abramović: La artista está presente. MoMa, marzo de 2010
En el año 2010 Marina Abramović pasó más de 700 horas sentada en el MoMA de Nueva York mientras diferentes personas se sentaban frente a ella mirándole a los ojos. 1 El aire en el MoMA era denso por el peso de la expectativa. Me senté frente a Marina Abramović, la mujer que se había convertido en un oráculo, capaz de responder con su presencia a las preguntas sin respuesta. La silla era dura, el suelo frío, pero nada de eso importaba. Sus ojos profundos me atropellaron. No había instrucciones, no había guion. Solo nosotros, dos desconocidos, y el silencio. Nunca había sentido el tiempo de esta manera. Cada segundo se expandió en fragmentos de incómoda eternidad. Sus pupilas no se movían, pero parecían contener una violenta reacción. ¿Qué veía ella en mí? ¿El reflejo de mi propia fragilidad? ¿El eco de mis miedos? Me pregunté si esto era lo que buscaba: desnudarme sin tocarme, desarmarme sin hablar. Mis manos temblaban ligeramente sobre mis rodillas. Quise hablar para ...













