Ir al contenido principal

Entradas

Última publicación

El hombre que cerró sesión

Vivo en el apartamento de un bloque con nombre cifrado, donde las paredes son pantallas que nunca se apagan y los altavoces susurran frases de psicología aplicada. Hace algunos días cerré mi cuenta social. Días antes ya había apagado las notificaciones. Quería silencio. Quería leer libros, pensar sin que alguien me hablara cada quince minutos con una tontería. Quería ser yo sin testigos. El Estado lo llamó Trastorno de Retraimiento Voluntario Crónico en fase tres. Una patología grave. Esta mañana sonó la alarma a las 06:45. No era la alarma de despertar. Era la de verificación de interacción. "Ciudadano, detectamos 47 horas sin contacto ocular registrado con pares. Su nivel de oxitocina está por debajo del umbral terapéutico. ¿Desea iniciar una sesión de abrazo virtual o prefiere que enviemos un compañero a su domicilio?". Quiero estar solo. "Esa respuesta ha sido registrada como síntoma. Se le asigna una cita obligatoria con el psicoterapeuta esta tarde". Salí al p...

Entradas más recientes

La compra y la salvación

True Believer, Eric Hoffer

La arquitectura de Foucault

Omega

El Aparato de la Verdad Única

Alain de Benoist y su pecera

El esfuerzo de ser alguien

Diario de nadie

Nietzsche: el superhombre débil

La conciencia compartida

Diario de un hombre superfluo, de Turguénev

La Gran Renuncia

La señal de Atacama

El hombre que ... a la verdad