El narcisismo como refugio
El narcisismo es una broma cruel del cosmos. Te nombra protagonista absoluto en medio de una cruel indiferencia. La sensación de ser al mismo tiempo el epicentro del universo y un punto infinitesimal. En un gesto de humor oscuro, nos otorga importancia absoluta mientras simultáneamente nos sumerge en la más rotunda nada. En un mecanismo de defensa, Narciso piensa: si el universo no me conoce, me reconoceré a mí mismo. No es una enfermedad del ego, sino un recordatorio de que la existencia oscila entre protagonismo, ilusión de control y el sentimiento de absoluta dependencia. Y entre la hybris y la némesis, surge el resentimiento. El narcisismo es una ironía cósmica. Narciso no se enamora de sí por exceso de ego, sino por falta de un espejo fiable. Su autoadoración es una respuesta al vacío ontológico. La oscilación entre la ilusión de omnipotencia y la caída sublime. La dialéctica que recorre la tragedia griega hasta la psicología contemporánea. Como el barón de Münchhausen, la autoafi...













