La habitación aislada
Cuenta Vila-Matas en Doctor Pasavento , refiriéndose a Montaigne, quien, como sabemos escribió sus libros encerrado en su torre cerca de Burdeos: De modo que puede decirse que el sujeto moderno no surgió en contacto con el mundo, sino en aisladas habitaciones en las que los pensadores estaban solos con sus certezas e incertidumbres, solos consigo mismos. Luis Villoro describe al sujeto moderno como “radicalmente solitario”, encerrado en su interioridad, en un diálogo eterno consigo mismo, incapaz de salir completamente de sí. La soledad no es solo un accidente biográfico, sino una condición estructural del sujeto epistémico moderno: su certeza se funda en el aislamiento reflexivo. Incluso quienes critican este modelo cartesiano reconocen que la modernidad filosófica ha privilegiado esa escena de la habitación aislada: el pensador solo, frente a sus certezas e incertidumbres, como paradigma de la fundación del conocimiento y de la subjetividad.












