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Canetti y el ilusionismo filosófico

Escribe Elías Canetti que "Las ideas más profundas de los filósofos tienen algo de truco ilusionista. Muchas cosas desaparecen para que, de pronto, haya algo en la mano". Siempre he creído que los filósofos, en el fondo, querían ser ilusionistas de salón, pero les faltó el frac y les sobró la biblioteca. Por eso escribían, para simular un ademán, para hacer desaparecer cosas sin que el público que se entera de algo protestara demasiado. Uno abre un tratado esperando explicaciones y, cuando levanta la vista, ya no están la evidencia, el sentido común, ni siquiera la pregunta inicial. Las ideas verdaderamente profundas siempre son falsas y nunca son limpias, aunque aparentan llegar sin manchas, como si no hubieran pasado por el barro del mundo. Antes de que aparezcan, alguien ha tenido que barrer mucho. Ha desaparecido el contexto, el ruido, la experiencia incómoda. El filósofo sonríe con discreción, como el mago que no explica el truco porque sabe que el truco es precisamente ...

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