Mike Huemer y el postureo
"La mayoría de las personas que dedican un gran esfuerzo a promover causas políticas dedican muy poco esfuerzo a intentar asegurarse de que sus creencias sean correctas… La evidencia sugiere así que las personas políticamente comprometidas están motivadas más por un deseo de tener la sensación de promover ideales políticos que por un deseo por esos ideales en sí mismos"
Quien desea realmente un ideal debería esforzarse en verificar qué medios son necesarios para lograrlo y si son factibles. Y quien solo desea tener una imagen puede contentarse con cuidar la postura para la foto. Por eso muchos militantes aparentan fuerte certeza, sustentada por escasa autocrítica y mucha hostilidad ante información contraria. Su motivación dominante parece ser más identitaria o psicológica que orientada al ideal mismo. Y es que la pseudopolítica convierte las creencias en insignias de virtud. Quien disiente no solo parece equivocado, sino moralmente sospechoso. Por eso el coste individual de sostener una creencia política falsa suele ser mínimo, mientras que su recompensa psicológica suele ser alta. Eso hace racional, en un sentido psicológico egoísta, aferrarse a convicciones poco examinadas.









