Ferlosio
Escribe Rafael Sanchez Ferlosio: "La palabra, que había nacido solo para ser ficción, ilustración imaginaria con la que los hombres podían repetirse en simulacro sus acciones, sentados junto al fuego, se hizo madre de engaños cuando se la erigió en decidora de verdades".
Esta reflexión proviene de su libro Vendrán más años malos y nos harán más ciegos, recopilación de aforismos y pensamientos. No hay un rechazo del lenguaje en sí, sino de su pretensión de autoridad. La palabra nace como juego mimético, como repetición imaginaria, como rito narrativo que solo más tarde se institucionaliza como instancia de verdad. Ferlosio fue siempre un escéptico radical ante los grandes relatos. Como Nietzsche cuando describe la verdad como un ejército de metáforas.
No creo que este origen de la palabra sea una tesis histórica verificable. La veo como hipótesis crítica, como forma de recordar que el lenguaje no está naturalmente orientado a la verdad, sino a la representación, la evocación y la persuasión. Este origen humilde y lúdico de la palabra no sería una verdad absoluta, acaso un espacio de juego, memoria y catarsis.
Sí veo el problema que surge cuando se eleva esa misma palabra a fuente de verdades demasiado provisionales bajo la forma de dogmas, ideologías, "ciencia" sacralizada, política, periodismo militante... Entonces se convierte en engaño, en instrumento de poder y de manipulación. La ficción que finge no serlo es la más peligrosa. Esta es una crítica que recuerda a Platón y sus reparos ante cierta poesía. Pero Platón teme a la poesía porque puede seducir y desordenar el acceso a la verdad; Ferlosio, en cambio, parece sugerir que la poesía, la ficción consciente de sí, es menos peligrosa que los discursos que se disfrazan de no ficción.
Conceptos como libertad, seguridad, democracia, o incluso ciencia operan muchas veces como significantes vacíos cargados solo de mera legitimidad narrativa, no como descripciones rigurosas. Se cuentan historias con ellos, pero se presentan como evidencias. Es ahí donde la palabra, en sentido ferlosiano, “se hace madre de engaños”.










