El derecho a no haber sido


En el futuro la existencia será un archivo abierto. Cada latido, cada pensamiento fugaz, cada roce de piel quedará registrado en la red omnisciente. Cámaras oculares, implantes corticales, nubes emocionales compartidas. La privacidad será un delito. Viviremos hipervisibles, hiperreconocidos. Por eso existirá el Procedimiento de Olvido Legal, una especie de borrado ontológico, donde un equipo de técnicos borrarán no solo tus datos, tambien tu huella en las mentes ajenas. Neuro-supresión selectiva, reescritura de memorias asociativas, purga de archivos distribuidos. Al final del proceso, será como si nunca hubieras respirado. Ni tu madre, si aún viviera, recordará haberte parido. Ni tu peor enemigo recordará odiarte. Me imagino solicitándolo un 12 de marzo. Estaría cansado de ser visto. Cansado de que mi valor dependiera de ser reconocido, de los likes, citas, menciones, contratos de reputación. Querría, por una vez, la pura individualidad desnuda. Ser sin ser-para-otro. Si la conciencia de sí nace en la lucha por el reconocimiento, yo elegiría la nada antes que seguir mendigando miradas. Sentiría que el mundo habría cambiado de textura. Nadie me reconocería. Mis libros, mis notas, mis huellas dactilares, todo borrado. Caminaría por la ciudad como un fantasma que aún no sabe que está muerto. Durante un tiempo estaría bien. Existiría solo para mí. La individualidad absoluta, al fin. Sería liberador. Sería terrorífico. 


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