Marginalia
Paso demasiados días en la oscuridad. No siempre está vacía; a veces, apenas, se deja entrever. Escribir es conversar con las propias inquietudes, darles forma sin domesticar su temblor. El silencio no es ausencia: es un recurso contra la cháchara, una estrategia de depuración.
Dentro de nosotros persiste un mundo ajeno, convulso y, sin embargo, extrañamente fértil. Hay que alimentarlo, no sofocarlo. El buen arte tiene esa virtud incómoda. Me divide. Me multiplica. No soy uno, soy tantos como modos de contemplar existen.
Por eso un mal final no se siente como cierre, quizá como interrupción. No huele a eternidad, sino a algo cercenado antes de tiempo.










