Antes elige el silencio que las voces vacías
Prefiere el murmullo de las almas al silencio, pero antes elige el silencio que las voces vacías. Anhela la calidez de la compañía, aunque abraza la soledad cuando el encuentro carece de voz. Ama la presencia que ilumina, pero no teme quedarse a solas si lo otro son sombras disfrazadas.
Antes que perderse entre ecos nulos, se queda con su propia voz. Elige la compañía con alma; si no la tiene, la soledad se convierte en refugio. Y está bien.










