El optimismo del deseo


El contraste entre el pesimismo de la inteligencia y el optimismo de la voluntad es un conflicto íntimo. La mente reconoce el límite, pero la voluntad insiste. Hay mañanas en que pensar pesa. Aun así, uno se levanta. La inteligencia revela el vacío y la voluntad actúa dentro de él. En los gestos sin propósito visible persiste la vida. La voluntad es lo último que escribe la mente cuando ya no cree. Saber que todo termina no impide actuar; solo vuelve el acto más consciente. La lucidez hiere y el deseo empuja. Todo conocimiento se parece a un final. Toda acción, a un comienzo. El pesimismo imagina la caída; la voluntad continúa el movimiento. Quien entiende el sinsentido y aun así obra ha desarmado la desesperación. Persistir sin meta última no impide formas de sentido penúltimo. La inteligencia duda; la voluntad continúa.


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